Normalmente se coloca un vendaje o una cinta al salir del quirófano que debe llevarse
sin quitarla durante 24-48 horas.
Una vez que se constata en la 1ª revisión que no hay complicaciones se retira, y el
paciente durante el día ya no lleva nada, siendo necesario colocarse una cinta durante
la noche durante 1 mes mas para que la oreja no adopte pliegues extraños inconscientemente.
Habitualmente es una técnica que en buenas manos presenta un índice de complicaciones muy bajo.
Las complicaciones son las inherentes a una herida: infección, hematoma y problemas de
cicatrización, aunque para disminuir riesgos se emplean antibióticos y vendaje durante
los primeros días.
La complicación a largo plazo mas frecuente son las molestias en las orejas con el frío,
aunque gradualmente desaparecen por completo.